Hace tiempo que colgamos del abismo. Con una rama quebrada como único sustento y sin más paracaídas que las telarañas de nuestra dejadez.
Cada pequeño movimiento en falso especula con el drama de una inminente caída. Vivimos en tensión y tensión es un espacio pequeño para dos.
Alguna remontada nos permite tomar aire. Pero resulta tan efímera como la estabilidad de esta cornisa. Demasiado tiempo sin pisar el suelo.
Demasiada fuerza para brazos tan cansados. Demasiados aguijones para tan poca miel. Pues aguantar no es estar. Y hace tiempo que no estamos.
Por eso hoy decido soltarme. Porque el dolor de una caída se me antoja más llevadero que este constante golpear. Adiós. Abajo nos veremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario